El dilema de las redes sociales ¿Cuál es?

El pasado 9 de septiembre del 2020 Netflix estrenó el documental The Social Dilemma, dirigido por Jeff Orlowski (Chasing Ice, Chasing Coral) y escrito por Davis Coombe, Vickie Curtis y el mencionado Orlowski.  El contenido del documental, enfocado en hacer evidentes los aparentes resultados catastróficos que ha tenido la influencia de las redes sociales en nuestras actividades cotidianas, despertó una nueva ola de paranoia.

La desconfianza en las redes sociales no es algo nuevo. El miedo a la enajenación y el uso incorrecto de datos personales ha estado presente probablemente desde los primeros pasos del correo electrónico, sin embargo, su uso masivo no ha cedido, al contrario vive un aumento constante.

Recientemente con el complejo proceso de elecciones presidenciales que tuvo Estados Unidos en el 2016, se pusieron sobre la mesa importantes temas sobre la forma en que políticos y empresas líderes de opinión podían darles un mal uso a las redes sociales, al grado incluso de tener la habilidad de ejercer influencia sobre procesos importantes como una elección presidencial.

The Social Dilemma profundiza sobre el miedo al caos digital con testimonios de personas que previamente trabajaron para grandes empresas como Google, Facebook e Instagram. Cada uno habla de su anterior trabajo como un ex convicto que confiesa los crímenes de los que más se arrepiente, haciendo algunos señalamientos concisos (como el funcionamiento de los algoritmos y las intenciones detrás de todos esos anuncios publicitarios que interrumpen nuestros videos de recetas favoritas) pero también ofrece información sesgada y llega a muchas conjeturas que se sienten más como una opinión personal que como la conclusión de una investigación seria.

Mientras el documental avanza expone los peligros de las redes sociales en tres grandes áreas: Adicción, Proliferación de Fake News y la amenaza que podrían representar estas herramientas en malas manos para países democráticos.  El primer segmento me parece el que contiene información más acertada o al menos no tan manipulada. Los problemas de enajenación, depresión y ansiedad que ha traído consigo el uso excesivo de dispositivos como celular y tablets no es ningún secreto y es interesante conocer la dinámica detrás de la cultura del like.

Sin embargo el resto de los segmentos comienzan a parecer cada vez alarmistas y menos objetivos. La dramatización de como las grandes empresas de tecnología nos manipulan (con unos toques de ciencia ficción barata que probablemente ni al buen Ed Wood se le hubieran ocurrido) no hacen más que restarle seriedad a un documental que podría haber expuesto de mucho mejor manera sus puntos.

Como solución a los problemas que expone (Manipulación, Adicción, Radicalización política, polarización) el documental nos propone alejarnos por completo de todas las redes sociales posibles, pero ¿Realmente podríamos hacer eso?

Muchas dinámicas sociales hoy en día dependen casi 100% de una u otra aplicación digital y con la aparición del Covid-19 la necesidad de las herramientas digitales para continuar con nuestras actividades cotidianas se intensificó aún más.

¿Qué otra opción de acercamiento podríamos darle a una persona que solamente puede tener contacto con sus familiares a través de Facebook o Whatsapp? ¿Cómo podrían haber continuado trabajando las escuelas y las empresas si no fuera por la existencia de herramientas como Google Classroom, Zoom o Meet?

The Social Dilemma hace un buen trabajo en tratar de alarmar sobre las catástrofes que se podrían avecinar de no poner un orden o al menos usar las redes sociales conscientemente, pero no ofrece otras alternativas para encontrar  los beneficios de utilizar las herramientas de Google, Facebook, Whatsapp, Twitter e Instagram. Por más pesimistas que queramos ser respecto a la era digital, hay que reconocer que tiene aportaciones importantes.

Esto por supuesto no quiere decir que no exista un peligro detrás del uso de aplicaciones digitales, pero la respuesta al problema no se encuentra en el alejamiento total. Creo que un error del documental es que responsabiliza por completo a las redes sociales de muchas de las catástrofes recientes.

Cierto es que las grandes empresas no siempre tienen el mejor de los intereses sobre la humanidad y efectivamente, tienen la habilidad de manipular, pero el documental omite aspectos como el descontento social y la responsabilidad personal, fundamentales para entender profundamente muchos de los fenómenos actuales.

Como usuarios debemos estar conscientes tanto de los beneficios como de los peligros que se encuentran en el internet. Informarnos con datos duros, buscar conocer todos los ángulos posibles de las problemáticas sociales y tratar de llegar a una conclusión propia, pero, sobre todo, estar conscientes de que informarnos en internet significa estar expuesto a toda clase de discurso. Con la proliferación de organizaciones dedicadas a desinformar, tenemos la responsabilidad de conocer a fondo las fuentes que se nos presentan y no dejarnos llevar por la emoción.

No hay ningún problema en revisar tu feed de Instagram de vez en cuando, querer saber que ha sido de ese viejo amigo en Facebook. Pero cada acción que se realiza en internet debe ser a conciencia y buscando siempre la mejor manera de cuidar tu privacidad, integridad y sobre todo, salud mental.

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